Reproducimos este artículo de el diario El País (31/08/2011) sobre la demanda de trabajadores extranjeros cualificados en la República Federal Alemana:

«Necesitamos 200.000 extranjeros»

Alemania está superando sus dificultades para aceptarse como un país de inmigración. Para la jefa del Centro de Mediación de Empleo Internacional (ZAV), Monika Varnhagen, que busca trabajadores especializados en el extranjero para las empresas alemanas, «no hay otra salida». Si se pretende mantener «el crecimiento y la potencia económica de Alemania en pleno hundimiento demográfico y pese al envejecimiento de la población», dice, «necesitamos 200.000 extranjeros al año».

Las firmas no buscan el viejo modelo de gastarbeiter, los inmigrantes que venían con maletas de cartón y un contrato temporal. «Nada más lejos», dice tajante. «Queremos que los que vengan estén contentos con sus sueldos y que se integren para formar parte activa de la sociedad».

Alemania y España permiten la libre circulación de personas. Cualquiera puede buscar trabajo donde prefiera. No tienen impedimento los jubilados germanos que busquen un otoño dorado en Alicante ni los españoles que quieran realizar sus aspiraciones artísticas en un sótano berlinés. La ZAV, una agencia pública, se centra en otras necesidades: identifica en España un vivero de jóvenes «con excelente formación» para las firmas alemanas escasas de mano de obra cualificada. La enorme tasa de desempleo juvenil y el fracaso del crecimiento basado en el ladrillo confieren a España un «enorme potencial humano» para la primera economía europea.

La ZAV reforzó «a principios de año» la colaboración con sus colegas del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) para reclutar españoles. Ambos son parte de la red europea Eures, que fomenta la movilidad laboral en la Unión. Por aquellas fechas, la canciller Angela Merkel viajó a Madrid para reunirse con el presidente Zapatero. Llegó precedida por el descomunal eco mediático de unas declaraciones en las que aludía a la necesidad alemana de contratar ingenieros foráneos. Provocó, recuerda Varnhagen, un «vertiginoso aumento» del número de españoles interesados en la mediación del SEPE y la ZAV. En cuestión de semanas, se pasó del «par de cientos» de postulantes de 2010 a los 14.000 españoles que se han apuntado en lo que va de año.

Las empresas alemanas necesitan sobre todo «ingenieros industriales, electrónicos e informáticos». E ingenieros son «más de 3.500» de todos los españoles inscritos. Otros 2.000 licenciados quieren dar clase de español en Alemania. Unas 2.500 personas aspiran a trabajar en los sectores del turismo y la restauración. Entre los 6.000 restantes hay gente de «todas las profesiones imaginables», según la jefa de la ZAV.

La condición indispensable para beneficiarse de la mediación es saber alemán o estar dispuesto a aprenderlo. «Con saber inglés no basta en absoluto», dice. Es útil, pero las empresas alemanas «buscan gente que sepa comunicarse con sus colegas». «Eso es imposible sin cierto nivel de alemán».

Otro problema es «la tendencia a pedir empleo solo en empresas de renombre mundial». A menudo, se ignora «que hay pymes alemanas de enorme calidad y estabilidad». Los españoles «tienden además a pedir grandes ciudades como Múnich, Hamburgo… o, mejor, Berlín». Otro error, puesto que la tasa de paro berlinesa es la mayor del país (13,5%). Pero como dice Varnhagen, «también a muchos ingenieros alemanes les cuesta decidir mudarse a una localidad pequeña». Es una particularidad germana que muchas firmas punteras tengan sus sedes en lugares provincianos y diminutos, sobre todo en Baviera y Baden-Württemberg. Varnhagen destaca sus ventajas: «El paisaje, las posibilidades de ocio deportivo, la calma».

Quien quiera trasladarse a Alemania puede consultar la web www.zav.de/arbeiten-in-deutschland, en alemán y en inglés. ¿Y el que no la entienda? «Será su primer test: para trabajar aquí debería ser capaz de leer, como mínimo, la versión inglesa».